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sábado, 28 de marzo de 2026

"Furia épica" buen título para una novela sobre la evolución de la ideología nacionalsocialista . Una novela en ciernes.

Mi escritor contemporáneo favorito, Frederick Forsyth, ha escrito (o le han escrito o acabado) un libro póstumo que se titula “La venganza de OdeSSa”. En la portada del libro aparece una frase muy inquietante: “Los nazis nunca fueron derrotados. Solo esperan su momento

En su anterior novela OdeSSa, escrita en 1972, Frederick Forsyth planteaba la existencia de una red clandestina, llamada ODESSA (Organisation der ehemaligen SS-Angehörigen. En español, Organización de antiguos miembros de las SS), que se dedicaba a:

  • Proporcionar nuevas identidades a antiguos miembros de las SS
  • Facilitar su huida a países seguros
  • Protegerlos de procesos judiciales
  • Mantener una estructura de poder encubierta en la Alemania de posguerra.

Con una identidad falsa proporcionada por el Mossad, el protagonista, un periodista alemán de nombre Peter Miller se hace pasar por un exmiembro de las SS que busca ayuda para escapar. ODESSA lo somete a pruebas, vigilancia y entrevistas. La tensión aumenta cuando:

  • Descubren inconsistencias en su historia
  • Un asesino de ODESSA intenta eliminarlo
  • Su novia se convierte en blanco de amenazas

Aun así, Miller logra acercarse al núcleo de la organización.

A lo largo de la novela, Miller descubre que ODESSA está colaborando con ingenieros alemanes en Egipto para desarrollar misiles capaces de atacar Israel.

La misión de Miller ya no es solo periodística: se convierte en un intento de impedir un ataque que podría cambiar el equilibrio de Oriente Medio.

En su infiltración, aunque no consigue los objetivos iniciales, Peter Miller si obtiene algunos resultados:

  • Revela la existencia y el funcionamiento de ODESSA
  • Permite al Mossad desmantelar parte de la red
  • Frustra el proyecto de misiles
  • Saca a la luz la complicidad de sectores alemanes con antiguos nazis

Finalmente, Miller, ya en su papel de periodista, publica su reportaje, pero el precio personal que ha pagado, ha sido alto. La novela cierra con un tono amargo: la justicia no siempre llega, pero la verdad sí puede salir a la luz.


Otra novela, escrita por Ira Levin en 1976, Los niños del Brasil, planteaba una hipótesis diferente, pero con un fin similar: Un grupo de nazis supervivientes, integrados en la red ODESSA, liderados por Josef Mengele, (el ”Todesengel o ángel de la muerte” del campo de concentración de Auschwitz ) desarrolla un plan para clonar a Adolf Hitler. Su objetivo es recrear no solo su genética, sino también las condiciones de su infancia, con la esperanza de producir un nuevo líder nazi.

A medida que investiga, el protagonista, un cazador de nazis de nombre Yakob Liebermann descubre la verdad: Mengele ha logrado clonar a Adolf Hitler a partir de células conservadas antes del final de la guerra. Los niños adoptados son clones genéticos del dictador.

Pero el plan no se basa solo en la genética. Mengele quiere recrear la infancia de Hitler:

  • Un padre afectuoso pero rígido que muere cuando el niño tiene 13 años.
  • Una madre sobreprotectora y emocionalmente frágil.
  • Un entorno social y educativo similar.

La idea es reproducir no solo el ADN, sino también las condiciones psicológicas que moldearon al Hitler original.

Ene l desenlace, tras el enfrentamiento y la muerte de Mengele, Liebermann recibe presión para revelar la existencia de los clones y eliminarlos antes de que crezcan. Pero él se niega.

Su razonamiento es clave para el mensaje de la novela: Los niños no son Hitler. Son individuos con vidas propias. La genética no determina el destino. La humanidad no puede repetir los crímenes del nazismo en nombre de prevenirlos.

Liebermann destruye la lista de los clones, dejando su futuro en manos de su crianza y de la sociedad, no de un determinismo biológico.  Sin embargo, el libro termina con uno de esos chicos clonados, un artista aficionado, dibujando una escena de alguien moviendo grandes cantidades de personas como lo había hecho Hitler.


En resumen, son simplemente dos novelas que se limitan a relatar que tras la segunda guerra mundial existieron una serie de organizaciones que ayudaron a que algunos miembros prominentes de las SS escaparán de la justicia y sobrevivieran muchos años. En Wikipedia se puede leer que: “Según Simon Wiesenthal, ODESSA se fundó en 1946 para ayudar a nazis prófugos de la justicia internacional. Otras fuentes, tales como las entrevistas realizadas por el canal de televisión alemán ZDF a exmiembros de las SS, sugieren que ODESSA no era la única organización secreta mundial que Wiesenthal describía. En lugar de ello, existieron varias organizaciones, tanto abiertas como encubiertas (incluyendo la CIA, varios gobiernos latinoamericanos y una red de clérigos católicos con base en Italia), que ayudaron a los exmiembros de las SS a huir de Alemania

Aparte de los casos de jerarcas de las SS y criminales de guerra, es bien conocido que muchos científicos que sirvieron al gobierno de Hitler fueron “reclutados” por los países que ganaron la guerra e incorporados a grupos de investigación de esos países. Nada más finalizar la Segunda Guerra Mundial los países más fuertes del bando aliado, Estados Unidos, Inglaterra y Rusia, se dieron cuenta de dos cosas importantes. Por un lado, que tras la guerra dejarían de ser amigos. Por otro, que en Alemania había un buen número de científicos e ingenieros que habría que contratar o poner de su lado a pesar de su pasado, en algunos casos claramente nazi. Dicho de otro modo, había talento alemán que era necesario y que, pensaban, mejor que esté en mi bando que en el otro.

Como se menciona en la publicación Los científicos alemanes reclutados por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos se puso en marcha la Joint Intelligence Objectives Agency (JIOA), cuyo papel era exactamente ese, buscar científicos alemanes relevantes y llevarlos a Estados Unidos para que trabajasen para este país. Con este cometido concreto se lanzó la operación Paperclip. Por supuesto, sumarlos al bando occidental implicaba también que no ayudaran a los soviéticos.

Sobre el papel, los nazis más significados y activos debían ser excluidos del programa. Si habían cometido crímenes de guerra, tampoco eran válidos. Pero hubo casos en los que estos criterios de exclusión no se respetaron y no sólo se contrató a científicos e ingenieros con pasado nacionalsocialista, sino que incluso se borró u ocultó ese pasado oscuro.

El proyecto fue un éxito completo. Primero porque consiguió reclutar y llevar a Estados Unidos a unos cuantos relevantes científicos, y segundo porque en algunos de los proyectos más exitosos de este país en los años 50 y 60 participaron activamente y de manera clave esos científicos alemanes.

En total se calcula que más de 700 científicos, junto con sus familias en muchos casos, fueron reclutados de manera más o menos secreta y discreta por los Estados Unidos. Los llevaron al otro lado del Atlántico y les dieron una nueva vida. Los soviéticos tuvieron una operación similar a Paperclip, la operación Osoaviakhim, y los británicos también, la operación Backfire. En 1962 la JIOA fue disuelta, dando por finalizada la pesca de talento en la Alemania que perdió la guerra.

En muchos casos, ya en los años 70 y 80, se volvió a investigar el pasado de estos científicos alemanes y, como era de esperar, hubo de nuevo polémica. Algunos de ellos eran buenos científicos, pero también se habían aprovechado de mano de obra esclava en sus proyectos en Alemania o incluso se les consideraba criminales de guerra. Sin duda, esta operación Paperclip y las vidas y contribuciones de estos hombres a la ciencia y la ingeniería del siglo XX son una historia apasionante. Increíble en muchos casos.

En este vídeo se puede conocer el destino de algunos de los científicos que colaboraron con el regimen nazi, pero hay muchos más si se busca un poco.

Siguiendo con las historias de la fuga de conocidos miembros de las SS y del partido nazi, está la operación araña. Die Spinne ("La Araña") fue una organización posterior a la Segunda Guerra Mundial reconocida por ayudar a ciertos criminales de guerra nazis a escapar de la justicia. Su existencia sigue siendo objeto de debate hoy en día. Algunos historiadores creen que es un nombre diferente (o una rama) de la organización ODESSA, similar a Kameradenwerk y der Bruderschaft, y que también estaba dedicada a ayudar a los criminales de guerra alemanes a huir de Europa. Estaba dirigida en parte por Otto Skorzeny, jefe de comandos de Hitler, así como por el oficial de inteligencia nazi Reinhard GehlenDie Spinne ayudó a hasta 600 antiguos miembros de las SS a escapar de Alemania hacia España, Argentina, Paraguay, Chile, Bolivia, Oriente Medio y otros países.

Die Spinne fue fundada por Skorzeny bajo los alias Robert Steinbacher y Otto Steinbauer, y contó con fondos nazis o, según algunas fuentes, con la inteligencia austríaca. Más tarde, Skorzeny, Gehlen y su red de colaboradores adquirieron una influencia significativa en partes de Europa y América Latina. Según algunas fuentes, esta organización tuvo importantes apoyos de reconocido hombre de negocios y políticos como Alfried Krupp. Allen Dulles de Standard Oil o el conocido Nelson Rockefeller. 


Hasta el momento he relatado una serie de hechos más o menos reales, históricos o basados en documentación existente y en novelas ya escritas. Ahora empezaré mi propia novela, que quien sabe si puede tener alguna verosimilitud.

Imaginemos ahora que esos supervivientes de las SS hubieran sido capaces de agruparse todos en odeSSa y, que como miembros de esa organización, estuvieran una gran parte de los científicos que trabajaron para Hitler. Imaginemos que realmente se produjeron clonaciones como fruto de la evolución de las investigaciones médicas realizadas por científicos en la Alemania nazi. Al fin y al cabo, Elon Musk ya lo explicó claramente en una entrevista en 2015. Musk aseguró  que no veía la manera de evitar lo que él bautizó como ‘the Hitler Problem’: el perfeccionamiento de la raza humana, esta vez gracias a la ingeniería genética.  Pensar así no es gratuito, la Comisión Lancet, desarrollada por el historiador médico Prof. Dr. Herwig Czech, de la Universidad Médica de Viena, y que trató sobre Medicina, Nacionalsocialismo y el Holocausto describió en 2023 que más de 200 instituciones en Alemania y Europa estuvieron implicadas en crímenes médicos cometidos durante el régimen nazi. Sobre todo, en la posguerra, algunos de los datos recopilados durante la época del nazismo se adoptaron sin reflexión, en parte, porque rara vez se discutieron las circunstancias de los experimentos o se ocultó su origen. Datos de experimentos con humanos, por ejemplo, sobre la tolerancia al frío, los tratamientos con antibióticos de sulfonamida o los efectos del gas fosgeno, se publicaron en revistas médicas después de la guerra, se citaron y utilizaron repetidamente. Y, como ya he citado, tras la guerra, algunos científicos e instituciones continuaron su trabajo casi sin problemas. Representantes destacados de la medicina nazi, por ejemplo, del Instituto Kaiser Wilhelm, pudieron seguir trabajando en la República Federal de Alemania después de 1945. Y por mucho qe tras los juicios de Nuremberg se elaborara el "Código de Nuremberg"en el que se agruparon las normas fundamentales que regulan las condiciones en las que se pueden realizar experimentos sobre seres humanos, el respeto a lo que en el se dice será similar al que se le tiene a la Convención de Ginebra o a otros códigos similares.

Siguiendo con el relato, imaginemos que alguno de esos clones pudiera alcanzar un puesto muy relevante en la sociedad, a saber; presidente de una de las naciones más poderosas del mundo, presidente de una de las naciones más belicosas e intransigentes del mundo, presunto espía de uno de los servicios secretos más famosos y eficientes del mundo y con posibilidad y tendencia a chantajear a personas con poder real. Por poner algunos nombres al azar, Donald,  Benjamín o Jeffrey. Incluso podemos pensar que estos personajes ficticios pueden tener algunos gustos similares a los de los jerarcas nazis: pedofilia, experimentos de clonación, prácticas médicas irregulares, experimentos de pandemias y tratamientos, racismos, etc. Hasta podrían contar con el apoyo de grandes empresas que pudieran llamarse Macrosoft

 


¿Cuál sería el comportamiento de los herederos del nazismo un siglo después de la publicación de Mein Kampf (mi lucha)? ¿Cuál sería el “Nuevo Orden” basado en la absoluta hegemonía de su poder que intentaría instaurar? Sin duda, el control de los recursos naturales que le permitieran poseer el control económico y tecnológico de la sociedad, desde las fuentes de energía pasando por los minerales necesarios y limitantes para el desarrollo industrial como e petróleo o las tierras raras (grupo de 17 elementos químicos metálicos como lantánidos, escandio o itrio, esenciales para la tecnología moderna, componentes clave en imanes de alta potencia, baterías de vehículos eléctricos, pantallas y dispositivos de defensa). ¿Cómo conseguir esos recursos? de cualquier forma- Pero si se puede disimular diciendo que es para defender al mundo de peligros mucho mayores se le da cierta apariencia legal.

Hitler, para invadir Polonia utilizó una serie de mentiras como:

  • Ataque de nacionalistas polacos: Hitler afirmó que un grupo de nacionalistas polacos había ataca-do una estación de radio en Gleiwitz, lo que fue un engaño planeado por las SS. 
  • Operación Himmler: Las SS llevaron a cabo una operación encubierta para simular un ataque polaco, lo que fue parte de un plan más amplio para justificar la invasión.
  • Operación Konserve: Hitler encargó a Himmler la ejecución de operaciones encubiertas para culpar a terceros por violaciones de los derechos alemanes en Polonia. 

 Hoy en día las mentiras podrían ser

  • Defender la paz mundial impidiendo que los enemigos de nuestra sociedad posean armas atómicas. 
  • Impedir que se produzcan atentados por grupos extremistas potenciados , entrenados y defendidos por algunas ideologías que dirigen determinados países.
  • Defender los derechos individuales de los individuos que viven en los países sometidos a regímenes que les impiden ser tratados como seres humanos. O defender el derecho de las mujeres a la igualdad

Ya sé que la historia tiene un punto débil en su base. ¿Podría un descendiente de los nazis colaborar con judíos y que se olvidase el Holocausto y el antisemitismo de Adolf y sus secuaces?. Yo creo que sí. En la Alemania del régimen nacionalsocialista el enemigo racial del nazismo fueron los judíos y ellos fueron los que más sufrieron en el Holocausto, Fueron masacrados, reducidos a menos que animales y tratados como seres infrahumanos, Eso es verdad, hay miles de documentos e imágenes que lo atestiguan y no se puede ni se debe negar ni olvidar. Pero también hay que recordar que el antisemitismo estaba presente en Alemania (y en muchos otros países de Europa) en aquellos tiempos y que las teorías eugenésicas (que ya expliqué en otra entrada de este blog) estaban plenamente vigentes en los primeros años del siglo XX. Un ejemplo, el darwinismo social, presentaba la idea de que los “individuos inferiores” debían desaparecer para que así supuestamente la especie humana mejorase. Eso no solo incluía a las llamadas “razas inferiores” como judíos, eslavos o gitanos, sino también a individuos considerados “desviados”, como los homosexuales, así como aquellos que presentasen algún tipo de discapacidad. Tanto el darwinismo social como las teorías eugenésicas y que tenía muchos adeptos en la Alemania de entre guerras. Hoy en día esas teorías ya no están vigentes y el dinero y el poder crea extraños compañeros de cama. Tampoco se debe olvidar que muchos de los jerarcas nazis que escaparon tras el final de la guerra mundial lo hicieron con documentación falsa preparada por judíos, elaborada parte de ella en la operación Bernhard, que aunque inicialmente  concebida por el régimen nazi durante con el objetivo de inundar el mercado internacional con billetes falsos de libra esterlina para socavar la economía británica y financiar operaciones de inteligencia alemanas, finalmente acabaron fabricando documentación falsa para espías y jerarcas nazis.

El argumento no deja de ser el guión para una novela que tengo en la cabeza y que por ser demasiado perezoso nunca escribiré, pero como trama me parece atractivo e incluso en algunos potenciales lectores hasta podría calar como real, al fin y al cabo, si otras con hilos similares han llegado a ser best sellers....

En cuanto a las guerras provocadas, siempre se puede recordar lo que dice Black Sabbath en la que quizá sea la mejor canción pacifista del siglo XX:

Generales reunidos en masa
Como brujas en misas negras
Mentes malvadas que traman destrucción
Hechicero de la muerte
En los campos, los cuerpos arden
Mientras la máquina de guerra sigue girando
Muerte y odio para la humanidad
Envenenando sus mentes lavadas
Oh, Señor, sí
Los políticos se esconden.
Ellos solo empezaron la guerra.
¿Por qué deberían salir a luchar?
Dejan ese papel a los pobres, sí.