Mi escritor contemporáneo
favorito, Frederick Forsyth, ha escrito (o le han escrito o acabado) un libro
póstumo que se titula “La
venganza de OdeSSa”. En la portada del libro aparece una frase muy
inquietante: “Los nazis nunca fueron derrotados. Solo esperan su momento”
En su anterior novela OdeSSa, escrita
en 1972, Frederick Forsyth planteaba la existencia de una red clandestina,
llamada ODESSA (Organisation der ehemaligen SS-Angehörigen. En
español, Organización de antiguos miembros de las SS), que se dedicaba a:
- Proporcionar nuevas identidades a antiguos miembros
de las SS
- Facilitar su huida a países seguros
- Protegerlos de procesos judiciales
- Mantener una estructura de poder encubierta en la
Alemania de posguerra.
Con una identidad falsa
proporcionada por el Mossad, el protagonista, un periodista alemán de nombre Peter
Miller se hace pasar por un exmiembro de las SS que busca ayuda para escapar.
ODESSA lo somete a pruebas, vigilancia y entrevistas. La tensión aumenta
cuando:
- Descubren inconsistencias en su historia
- Un asesino de ODESSA intenta eliminarlo
- Su novia se convierte en blanco de amenazas
Aun así, Miller logra acercarse
al núcleo de la organización.
A lo largo de la novela, Miller
descubre que ODESSA está colaborando con ingenieros alemanes en Egipto para
desarrollar misiles capaces de atacar Israel.
La misión de Miller ya no es solo
periodística: se convierte en un intento de impedir un ataque que podría
cambiar el equilibrio de Oriente Medio.
En su infiltración, aunque no
consigue los objetivos iniciales, Peter Miller si obtiene algunos resultados:
- Revela la existencia y el funcionamiento de ODESSA
- Permite al Mossad desmantelar parte de la red
- Frustra el proyecto de misiles
- Saca a la luz la complicidad de sectores alemanes
con antiguos nazis
Finalmente, Miller, ya en su papel de periodista, publica su reportaje, pero el precio personal que ha pagado, ha sido alto. La novela cierra con un tono amargo: la justicia no siempre llega, pero la verdad sí puede salir a la luz.
Otra novela, escrita por Ira
Levin en 1976, Los niños del Brasil, planteaba una hipótesis diferente, pero
con un fin similar: Un grupo de nazis supervivientes, integrados en la
red ODESSA, liderados por Josef Mengele, (el ”Todesengel o ángel de la
muerte” del campo de concentración de Auschwitz ) desarrolla un plan para clonar
a Adolf Hitler. Su objetivo es recrear no solo su genética, sino también
las condiciones de su infancia, con la esperanza de producir un nuevo
líder nazi.
A medida que investiga, el
protagonista, un cazador de nazis de nombre Yakob Liebermann descubre la
verdad: Mengele ha logrado clonar a Adolf Hitler a partir de células
conservadas antes del final de la guerra. Los niños adoptados son clones
genéticos del dictador.
Pero el plan no se basa solo en
la genética. Mengele quiere recrear la infancia de Hitler:
- Un padre afectuoso pero rígido que muere cuando el
niño tiene 13 años.
- Una madre sobreprotectora y emocionalmente frágil.
- Un entorno social y educativo similar.
La idea es reproducir no solo el
ADN, sino también las condiciones psicológicas que moldearon al Hitler
original.
Ene l desenlace, tras el
enfrentamiento y la muerte de Mengele, Liebermann recibe presión para revelar
la existencia de los clones y eliminarlos antes de que crezcan. Pero él se
niega.
Su razonamiento es clave para el
mensaje de la novela: Los niños no son Hitler. Son individuos con vidas
propias. La genética no determina el destino. La humanidad no puede repetir los
crímenes del nazismo en nombre de prevenirlos.
Liebermann destruye la lista de
los clones, dejando su futuro en manos de su crianza y de la sociedad, no de un
determinismo biológico. Sin embargo, el libro termina con uno de esos
chicos clonados, un artista aficionado, dibujando una escena de alguien
moviendo grandes cantidades de personas como lo había hecho Hitler.
En resumen, son simplemente dos
novelas que se limitan a relatar que tras la segunda guerra mundial existieron
una serie de organizaciones que ayudaron a que algunos miembros prominentes de
las SS escaparán de la justicia y sobrevivieran muchos años. En Wikipedia se
puede leer que: “Según Simon
Wiesenthal, ODESSA se fundó en 1946 para ayudar a nazis prófugos de la
justicia internacional. Otras fuentes, tales como las entrevistas realizadas
por el canal de televisión alemán ZDF a exmiembros de las SS,
sugieren que ODESSA no era la única organización secreta mundial que Wiesenthal
describía. En lugar de ello, existieron varias organizaciones, tanto abiertas
como encubiertas (incluyendo la CIA, varios gobiernos
latinoamericanos y una red de clérigos católicos con base en Italia), que
ayudaron a los exmiembros de las SS a huir de Alemania”
Aparte de los casos de jerarcas
de las SS y criminales de guerra, es bien conocido que muchos científicos que
sirvieron al gobierno de Hitler fueron “reclutados” por los países que ganaron
la guerra e incorporados a grupos de investigación de esos países. Nada más
finalizar la Segunda Guerra Mundial los países más fuertes del bando aliado,
Estados Unidos, Inglaterra y Rusia, se dieron cuenta de dos cosas importantes.
Por un lado, que tras la guerra dejarían de ser amigos. Por otro, que en
Alemania había un buen número de científicos e ingenieros que habría que
contratar o poner de su lado a pesar de su pasado, en algunos casos claramente
nazi. Dicho de otro modo, había talento alemán que era necesario y que,
pensaban, mejor que esté en mi bando que en el otro.
Como se menciona en la
publicación Los
científicos alemanes reclutados por Estados Unidos tras la Segunda Guerra
Mundial, en Estados Unidos se puso en marcha la Joint
Intelligence Objectives Agency (JIOA), cuyo papel era exactamente
ese, buscar científicos alemanes relevantes y llevarlos a Estados Unidos para
que trabajasen para este país. Con este cometido concreto se lanzó la operación Paperclip.
Por supuesto, sumarlos al bando occidental implicaba también que no ayudaran a
los soviéticos.
Sobre el papel, los nazis más
significados y activos debían ser excluidos del programa. Si habían cometido
crímenes de guerra, tampoco eran válidos. Pero hubo casos en los que estos
criterios de exclusión no se respetaron y no sólo se contrató a científicos e
ingenieros con pasado nacionalsocialista, sino que incluso se borró u ocultó
ese pasado oscuro.
El proyecto fue un éxito
completo. Primero porque consiguió reclutar y llevar a Estados Unidos a unos
cuantos relevantes científicos, y segundo porque en algunos de los proyectos
más exitosos de este país en los años 50 y 60 participaron activamente y de
manera clave esos científicos alemanes.
En total se calcula que más de
700 científicos, junto con sus familias en muchos casos, fueron reclutados de
manera más o menos secreta y discreta por los Estados Unidos. Los llevaron al
otro lado del Atlántico y les dieron una nueva vida. Los soviéticos tuvieron
una operación similar a Paperclip, la operación Osoaviakhim,
y los británicos también, la operación Backfire. En 1962 la JIOA
fue disuelta, dando por finalizada la pesca de talento en la Alemania que
perdió la guerra.
En muchos casos, ya en los años
70 y 80, se volvió a investigar el pasado de estos científicos alemanes y, como
era de esperar, hubo de nuevo polémica. Algunos de ellos eran buenos
científicos, pero también se habían aprovechado de mano de obra esclava en sus
proyectos en Alemania o incluso se les consideraba criminales de guerra. Sin
duda, esta operación Paperclip y las vidas y contribuciones de
estos hombres a la ciencia y la ingeniería del siglo XX son una historia
apasionante. Increíble en muchos casos.
En este vídeo se puede conocer el destino de algunos de los científicos que colaboraron con el regimen nazi, pero hay muchos más si se busca un poco.
Siguiendo con las historias de la
fuga de conocidos miembros de las SS y del partido nazi, está la operación araña.
Die Spinne ("La Araña")
fue una organización posterior a la Segunda Guerra Mundial reconocida
por ayudar a ciertos criminales de guerra nazis a escapar de la justicia. Su
existencia sigue siendo objeto de debate hoy en día. Algunos historiadores
creen que es un nombre diferente (o una rama) de la organización ODESSA, similar a Kameradenwerk y der
Bruderschaft, y que también estaba dedicada a ayudar a los criminales de guerra alemanes a huir
de Europa. Estaba dirigida en parte por Otto Skorzeny, jefe de
comandos de Hitler, así como por el oficial de inteligencia nazi Reinhard Gehlen. Die
Spinne ayudó a hasta 600 antiguos miembros de las SS a escapar de
Alemania hacia España, Argentina, Paraguay, Chile, Bolivia, Oriente
Medio y otros países.
Die Spinne fue
fundada por Skorzeny bajo los alias Robert Steinbacher y Otto Steinbauer, y
contó con fondos nazis o, según algunas fuentes, con la inteligencia austríaca.
Más tarde, Skorzeny, Gehlen y su red de colaboradores adquirieron una
influencia significativa en partes de Europa y América Latina. Según algunas
fuentes, esta organización tuvo importantes apoyos de reconocido hombre de
negocios y políticos como Alfried
Krupp. Allen
Dulles de Standard Oil o el conocido Nelson Rockefeller.
Hasta el momento he relatado una serie de hechos más o menos reales, históricos o basados en documentación existente y en novelas ya escritas. Ahora empezaré mi propia novela, que quien sabe si puede tener alguna verosimilitud.
Imaginemos ahora que esos supervivientes de las SS hubieran sido capaces de agruparse todos en odeSSa y, que como miembros de esa organización, estuvieran una gran parte de los científicos que trabajaron para Hitler. Imaginemos que realmente se produjeron clonaciones como fruto de la evolución de las investigaciones médicas realizadas por científicos en la Alemania nazi. Al fin y al cabo, Elon Musk ya lo explicó claramente en una entrevista en 2015. Musk aseguró que no veía la manera de evitar lo que él bautizó como ‘the Hitler Problem’: el perfeccionamiento de la raza humana, esta vez gracias a la ingeniería genética. Pensar así no es gratuito, la Comisión Lancet, desarrollada por el historiador médico Prof. Dr. Herwig Czech, de la Universidad Médica de Viena, y que trató sobre Medicina, Nacionalsocialismo y el Holocausto describió en 2023 que más de 200 instituciones en Alemania y Europa estuvieron implicadas en crímenes médicos cometidos durante el régimen nazi. Sobre todo, en la posguerra, algunos de los datos recopilados durante la época del nazismo se adoptaron sin reflexión, en parte, porque rara vez se discutieron las circunstancias de los experimentos o se ocultó su origen. Datos de experimentos con humanos, por ejemplo, sobre la tolerancia al frío, los tratamientos con antibióticos de sulfonamida o los efectos del gas fosgeno, se publicaron en revistas médicas después de la guerra, se citaron y utilizaron repetidamente. Y, como ya he citado, tras la guerra, algunos científicos e instituciones continuaron su trabajo casi sin problemas. Representantes destacados de la medicina nazi, por ejemplo, del Instituto Kaiser Wilhelm, pudieron seguir trabajando en la República Federal de Alemania después de 1945. Y por mucho qe tras los juicios de Nuremberg se elaborara el "Código de Nuremberg"en el que se agruparon las normas fundamentales que regulan las condiciones en las que se pueden realizar experimentos sobre seres humanos, el respeto a lo que en el se dice será similar al que se le tiene a la Convención de Ginebra o a otros códigos similares.
Siguiendo con el relato, imaginemos que alguno de esos clones pudiera alcanzar un puesto muy relevante en la sociedad, a saber; presidente de una de las naciones más poderosas del mundo, presidente de una de las naciones más belicosas e intransigentes del mundo, presunto espía de uno de los servicios secretos más famosos y eficientes del mundo y con posibilidad y tendencia a chantajear a personas con poder real. Por poner algunos nombres al azar, Donald, Benjamín o Jeffrey. Incluso podemos pensar que estos personajes ficticios pueden tener algunos gustos similares a los de los jerarcas nazis: pedofilia, experimentos de clonación, prácticas médicas irregulares, experimentos de pandemias y tratamientos, racismos, etc. Hasta podrían contar con el apoyo de grandes empresas que pudieran llamarse Macrosoft
¿Cuál sería el comportamiento de los herederos del nazismo un siglo después de la publicación de Mein Kampf (mi lucha)? ¿Cuál sería el “Nuevo Orden” basado en la absoluta hegemonía de su poder que intentaría instaurar? Sin duda, el control de los recursos naturales que le permitieran poseer el control económico y tecnológico de la sociedad, desde las fuentes de energía pasando por los minerales necesarios y limitantes para el desarrollo industrial como e petróleo o las tierras raras (grupo de 17 elementos químicos metálicos como lantánidos, escandio o itrio, esenciales para la tecnología moderna, componentes clave en imanes de alta potencia, baterías de vehículos eléctricos, pantallas y dispositivos de defensa). ¿Cómo conseguir esos recursos? de cualquier forma- Pero si se puede disimular diciendo que es para defender al mundo de peligros mucho mayores se le da cierta apariencia legal.
Hitler, para invadir Polonia
utilizó una serie de mentiras como:
- Ataque de nacionalistas polacos: Hitler afirmó que un grupo de nacionalistas polacos había ataca-do una estación de radio en Gleiwitz, lo que fue un engaño planeado por las SS.
- Operación Himmler: Las SS llevaron a cabo una operación encubierta para simular un ataque polaco, lo que fue parte de un plan más amplio para justificar la invasión.
- Operación Konserve: Hitler encargó a Himmler la ejecución de operaciones encubiertas para culpar a terceros por violaciones de los derechos alemanes en Polonia.
- Defender la paz mundial impidiendo que los enemigos
de nuestra sociedad posean armas atómicas.
- Impedir que se produzcan atentados por grupos
extremistas potenciados , entrenados y defendidos por algunas ideologías
que dirigen determinados países.
- Defender los derechos individuales de los
individuos que viven en los países sometidos a regímenes que les impiden
ser tratados como seres humanos. O defender el derecho de las mujeres a la
igualdad
Ya sé que la historia tiene un
punto débil en su base. ¿Podría un descendiente de los nazis colaborar con
judíos y que se olvidase el Holocausto y el antisemitismo de Adolf y sus secuaces?. Yo creo
que sí. En la Alemania del régimen nacionalsocialista el enemigo racial del
nazismo fueron los judíos y ellos fueron los que más sufrieron en el
Holocausto, Fueron masacrados, reducidos a menos que animales y tratados como
seres infrahumanos, Eso es verdad, hay miles de documentos e imágenes que lo atestiguan y no se puede ni se debe negar ni olvidar. Pero también hay que recordar que el antisemitismo estaba
presente en Alemania (y en muchos otros países de Europa) en aquellos tiempos y
que las teorías eugenésicas (que ya expliqué en otra entrada de este blog) estaban plenamente vigentes en los primeros años
del siglo XX. Un ejemplo, el darwinismo social,
presentaba la idea de que los “individuos inferiores” debían desaparecer para
que así supuestamente la especie humana mejorase. Eso no solo incluía a las
llamadas “razas inferiores” como judíos, eslavos o gitanos, sino también a
individuos considerados “desviados”, como los homosexuales, así como aquellos
que presentasen algún tipo de discapacidad. Tanto el darwinismo social como las teorías eugenésicas y que tenía muchos adeptos en la Alemania de entre guerras. Hoy en día esas teorías ya no están vigentes y el
dinero y el poder crea extraños compañeros de cama. Tampoco se debe olvidar que
muchos de los jerarcas nazis que escaparon tras el final de la guerra mundial
lo hicieron con documentación falsa preparada por judíos, elaborada parte de ella
en la operación
Bernhard, que aunque inicialmente concebida por el
régimen nazi durante con el objetivo de inundar el mercado internacional con
billetes falsos de libra esterlina para socavar la economía británica y
financiar operaciones de inteligencia alemanas, finalmente acabaron fabricando
documentación falsa para espías y jerarcas nazis.
El argumento no deja de ser el guión para una novela que tengo en la cabeza y que por ser demasiado perezoso nunca escribiré, pero como trama me parece atractivo e incluso en algunos potenciales lectores hasta podría calar como real, al fin y al cabo, si otras con hilos similares han llegado a ser best sellers....
En cuanto a las guerras provocadas, siempre se puede recordar lo que dice Black Sabbath en la que quizá sea la mejor canción pacifista del siglo XX:



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