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martes, 14 de agosto de 2018

El efecto invernadero y el cambio climático

El efecto invernadero - definido como un proceso en el que la radiación térmica emitida por la superficie planetaria es absorbida por los gases de efecto invernadero (GEI) atmosféricos y es irradiada en todas las direcciones. Parte de esta radiación es devuelta hacia la superficie y la atmósfera inferior,  de ello resulta en un incremento de la temperatura superficial media respecto a lo que habría en ausencia de los GEI - en la Tierra es tan antiguo como el propio planeta y es una de las causas de que exista vida en él. Si la Tierra no fuese capaz de retener determinados gases alrededor suyo, la vida tal y como la conocemos sería imposible. Es más, la propia existencia de la atmósfera terrestre está ligada al efecto invernadero. Por tanto hablar de efecto invernadero o calentamiento global es un tema tan antiguo como el planeta que habitamos. Recordemos como se produjo, aproximadamente, la formación de la atmósfera: “La atmósfera inicial estaba compuesta por hidrógeno y helio, gases componentes de la nube primordial a partir de la cual se formó el sistema solar. Después, el planeta fue bombardeado por una gran cantidad de meteoritos, lo que resultaría en una gran actividad tectónica y volcánica sin precedentes.
Los gases liberados de esta actividad formaron la llamada atmósfera secundaria, que contiene dióxido de carbono, vapor de agua, compuestos de nitrógeno y gases sulfurosos. Posteriormente, las cosas se calmaron y conforme la atmósfera comenzó a condensarse, sobrevino algo que todos conocemos muy bien: la lluvia.
Se piensa que debido a estas lluvias constantes se formaron los océanos, inicialmente ricos en ácido carbónico. Con el tiempo, este ácido se acabó precipitando, dando lugar a rocas carbonatadas, de manera que el dióxido de carbono fue progresivamente desapareciendo de la atmósfera para sedimentarse en las profundidades marinas.
Finalmente, fue la propia vida la que cambió la atmósfera. Hace unos 3,500 millones de años, aparecieron las bacterias fotosintéticas, las cuales comenzaron a liberar oxígeno. Lo anterior facilitó el desarrollo de la vida marina y una vez la atmósfera obtuvo el oxígeno suficiente, apareció la cuarta etapa, la evolución de los grandes organismos como los animales capaces de respirar aire.

Así se llegó a la atmósfera actual, constituida de 78% de nitrógeno y 21% de oxígeno, gases creados en cada una de las fases anteriores. Estos se mantienen en movimiento  por los vientos y las lluvias, permitiendo a los humanos, y al resto de organismos vivos respirar. Por esta razón, sin ellos no habría vida en el planeta.”



Precisamente gracias al efecto invernadero la Tierra es un planeta apto para la vida en condiciones favorables, con temperaturas agradables y sin recibir muchas de las radiaciones que llegarían desde el universo. Si en la atmósfera terrestre no existieran esos gases de efecto invernadero, las temperaturas en el planeta serían extremas y la temperatura media del planeta sería de unos 18º bajo cero, en lugar de los 15º actuales. Si se compara con otras temperaturas medias de planetas del sistema solar comprenderemos que tenemos mucho que agradecerle al efecto invernadero: Venus Temperatura media 457°C, Júpiter Temperatura media -121°C o Saturno Temperatura media -139°C Incluso se podría hacer una estimación de la contribución de cada gas al efecto invernadero terrestre. En los años 90 la contribución en grados de cada gas se estimaba en:
Es evidente que la contribución de cada uno de los gases es diferente y así cada ppm (partícula por millón de partículas) de clorofluorcarbono (CFC) contribuye más que cada ppm de anhídrido carbónico (CO2). Desde los años 90 hasta hoy en día el CO2 ha aumentado de las 355 ppm hasta las 403 ppm y el metano desde 1,7 ppm a 1,85 ppm. Sin duda un enorme incremento y más teniendo en cuenta el corto espacio de tiempo en que se ha producido, pero la contribución de ambos a la temperatura media del planeta sigue siendo escaso.

No es discutible que el aporte humano debido a la industrialización está produciendo desequilibrios en el ciclo del carbono - un ciclo biogeoquímico por el cual el carbono se intercambia entre la biosfera, la litosfera, la hidrosfera y la atmósfera de la Tierra - incrementando la cantidad de carbono presente en el aire. Además, también se ha producido un incremento de la cantidad de óxido de nitrógeno presente en la atmósfera debido, sobretodo, al uso intensivo de abonos químicos nitrogenados en la agricultura.

Sin embargo, los incrementos de carbono y nitrógeno en la atmósfera no parece que por si solos sean capaces de crear una convulsión climática como la que se lee un día si y otro también en los medios de comunicación. Además hay datos alentadores ya que cada vez se queman menos carbón (que emite 92 gramos de CO2 por cada millón de julios de energía producidos) y petróleo (que emite 78 gramos de CO2 por cada millón de julios de energía producidos) y se quema más gas natural (que emite 56 gramos de CO2 por cada millón de julios de energía producidos). Además, la contribución de energías más limpias y menos contaminantes es cada vez mayor en el planeta y, por ejemplo, en Europa ya alcanza el 28,7%. 

En la Tierra ha habido cinco extinciones masivas anteriores a la existencia del ser humano en las que se cree que lo que sucedió es lo que figura en el siguiente cuadro:

Extinción
Hace (millones de años)
Causas
% Familias marinas  extintas
%
géneros marinos extintos
Otros
Cretácico-Terciario
65
Cambio climático, vulcanismo, asteroide
16
47
18% familias de vertebrados (dinosaurios)
Triásico (finales)
199-244
Vulcanismo, cambio climático
22
52

Pérmico-Triásico
251
Vulcanismo, cambio climático
53
84
70% especies terrestres
Devónico (tardío)
364
Desconocida
22
57

Ordovícico-Silúrico
439
Cambios en el nivel del mar
25
60


Y, la mayoría de ellas están relacionadas con cambios climáticos debidos, entre otras cosas, a la acción de los volcanes, mucho más activos en el pasado que actualmente y a otros cambios en la propia estructura dl planeta. Aunque hoy en día la actividad humana genera muchos más CO2 y metano que la actividad volcánica, probablemente en el pasado hayan existido otros fenómenos que hayan contribuido a que el clima del planeta haya sufrido enormes variaciones de temperaturas y glaciaciones. 

Recordemos que la Tierra ha sufrido diversas glaciaciones y que para explicarlas la teoría más aceptada en la actualidad es la formulada por el astrónomo yugoslavo Mílutin Milánkovitch, la cual se basa en fenómenos astronómicos y es más conocida como “los ciclos de Milankovitch”. El cálculo de las variaciones de insolación en la Tierra son el resultado de cambios en los movimientos de traslación y de rotación de la Tierra. Milánkovich propuso un mecanismo astronómico para explicar los ciclos glaciales que constaba de tres factores:
  • La inclinación del eje de rotación terrestre: Esta fluctúa entre los 21,5º y 24,5º en períodos de 41.000 años. Al aumentar la inclinación del eje produce que las estaciones en los hemisferios sean más extremas.
  • La forma de la órbita terrestre: este punto afecta las variaciones estacionales con menor intensidad. En períodos de aproximadamente 100.000 años, la órbita se alarga y se acorta. La excentricidad de la órbita terrestre varía desde el 0,5% que corresponde a una órbita casi circular, al 6% en su máxima elongación. Cuando la elipse alcanza su excentricidad máxima, o sea su máxima elongación, se intensifican las estaciones en un hemisferio y se moderan en el otro.
  • La precesión que corresponde a la del eje de rotación de la Tierra describe una circunferencia completa cada 25.790 años. La precesión es la responsable de que el verano de un hemisferio se encuentre en un punto de la órbita cercano al sol. Lo que se produce es un refuerzo de las estaciones cuando la máxima distancia al sol coincide con la máxima inclinación del eje terrestre. (La precesión de los equinoccios es un movimiento lento de la inclinación del eje de la Tierra con respecto a la eclíptica)


Pero junto a la anterior teoría, también se cree que pueden ayudar a explicar la causa de las glaciaciones algunos factores terrestres puesto que, como ya se ha expuesto, algunas variaciones climáticas están determinadas, por fluctuaciones de la concentración de gases en el aire, los cuales son los responsables del denominado “efecto invernadero”. Entre otros, algunos factores que pueden afectar son:
  • La actividad volcánica: Las erupciones volcánicas lanzan a la atmósfera enormes cantidades de cenizas las cuales permanecen en suspensión a lo largo del tiempo, incluso durante años, reduciendo el brillo solar y bajando la temperatura media de la atmósfera. Un efecto muy parecido es el caso de un impacto de un gran meteorito, pero estos episodios son menos esporádicos. Para que el polvo volcánico o el originado luego de un impacto, origine una era glacial sería necesario un ciclo volcánico extremadamente violento y sostenido a través de años y a lo largo de todo el mundo. Las erupciones volcánicas también provocan aumentar las concentraciones de CO2 en la atmósfera.
  • La disposición de los continentes: Si tierras emergidas se concentran en las latitudes bajas el clima tiende a ser más cálido, ya que los mares (en las latitudes altas) conservan mejor el calor haciendo más difícil la aparición de hielo permanente, mientras que cuando los continentes se concentran en las latitudes altas las temperaturas descienden, ya que las aguas cálidas tropicales no dulcifican el clima polar y aparecen los grandes glaciares regionales. Además, cuando los continentes aumenta la actividad volcánica.
  • Las inversiones magnéticas: este fenómeno se considera como un posible factor que desencadena una glaciación porque en el proceso de inversión se debilita el campo magnético (se orienta en dirección este-oeste). La mayor presencia de rayos cósmicos provoca mayor formación de nubes en la troposfera, lo que provoca un enfriamiento de la Tierra. Un campo magnético fuerte canaliza las radiaciones hacia los polos, fenómeno observable en las auroras boreales, calentando las capas altas de la atmósfera.
  • La expansión de los bosques: esto tiende a bajar las temperaturas de la Tierra, ya que las plantas aumenta la nubosidad, y por lo tanto, reducen el brillo solar, pero lo fundamental es que fijan el carbono, con lo que bajan la concentración de este gas invernadero.

Heather M. Stoll, profesora del departamento de Geología de la Universidad de Oviedo, que ha participado en una investigación demuestra cómo los gases de efecto invernadero han regulado el clima a la largo de la historia de nuestro planeta publica las conclusiones del trabajo del equipo en la revista Nature Comunications. “Hace quince millones de años, el CO2 elevado mantenía unas temperaturas entre 7 y 9 grados más elevadas que en la actualidad, de la misma forma que cabe esperar que ocurra en el futuro con los aumentos actuales de este gas. Después se produjo un enfriamiento progresivo hasta nuestros días con ligeras oscilaciones. Esta tendencia al enfriamiento se ha roto por efecto del llamado CO2 antropogénico, es decir, el generado por la actividad humana”, señala. Hace quince millones de años la elevada concentración en la atmósfera de este gas de efecto invernadero podía responder a que los volcanes estaban emitiendo más CO2 o a una menor absorción por parte de los océanos”,




Es decir, que realmente se está volviendo hacía temperaturas que ya han existido en la Tierra. La pregunta fundamental es si sólo la acción del hombre, conclusión del trabajo citado en el párrafo anterior,será capaz de modificar la temperatura en una cantidad tan elevada que se provocará la hecatombe que algunos predicen o si hay otros factores ajenos a la intervención del hombre como la mayor actividad solar, mayor profusión de manchas solares, hay variación en la actividad volcánica del planeta (un tema de amplia controversia entre científicos), hay relación entre los rayos cósmico, la actividad solar y el clima y cual es su influencia?. Realmente y a la vista de los diferentes datos y estudios existentes en la actualidad parece que prima el "principio de precaución" sobre la realidad. Ello no es impedimento para que se busquen sistemas energéticos más eficientes y también a que se busquen acciones encaminadas a disminuir el consumo energético sin ton ni son. Por ejemplo, en los años 90 era muy conocido el dato de que Estados Unidos podría hacer todo lo que hacía con la mitad de energía de la que se gastaba. Para ello hubiese bastado con aislar las ventanas de todo el país de manera eficiente. Esa y otras medidas simples hubiesen bastado para que USA ahorrase un 14% anual del consumo del petróleo mundial, un 10% del carbón mundial y un 15% del gas natural mundial. Nada mejor que una energía bien aprovechada para combatir los excesos:




Además, el final del calentamiento global seguramente sería una nueva glaciación



Aclaración, con este artículo solo quiero hablar del efecto invernadero, no de otros temas que sin duda están relacionados y que frecuentemente aparecen mezclados como la capa de ozono (en la que por ejemplo tiene un papel muy relevante la evaporación del agua del mar y la contribución de las sales de esta agua evaporada a la concentración de cloro en la atmósfera, mucho mayor que la presencia de CFC), la destrucción de biomasa en la Tierra (que sin duda tiene mucho que ver con temas como la humedad del suelo, la conservación de la vegetación o fauna del planeta pero poco con el oxígeno que se produce para poder respirar porque el principal pulmón de la tierra es el fitoplancton marino y tampoco demasiado con la fijación de GEI que se produce fundamentalmente en el mar), la contaminación en los mares (en la que un papel fundamental la juegan las redes abandonadas y a la que poca referencia se hace) y que quizá puedan ser objeto de reflexión en el futuro, etc.


domingo, 29 de noviembre de 2015

La alerta permanente o el estado del miedo,. ¿Qué buscan?

Hace ya unos años, en el 2010, Michael Crichton publicó una interesante novela, "El estado del miedo", obra que cuestiona el consenso científico existente en torno al calentamiento global de origen antropogénico y que desató una gran polémica y que fue recibida ferozmente por los sectores ecologista. Además, en esa misma década se publicaron otros libros sobre el mismo tema, "El ecologista escéptico", 2005, de Bjorn Lomborg que se puede resumir en que algunas entidades presuntamente ecologistas manejan los datos de forma incorrecta para transmitir una letanía negativa que crea un terror colectivo yaa ello ayudan los medios de comunicación, pues la catástrofe vende más que la estabilidad. También en "Planeta azul (no verde)", de 2007, de Václav Klaus se había cuestionado lo que se podría denominar la «tiranía ecologista». Este es el ejemplo de tres obras que se han realizado no contra el cambio climático sino contra la teoría conspiratoria del cambio climático. Y aquí entro en lo que realmente quiero abordar, la conspiración o manipulación continua de hechos que suceden en nuestra sociedad y que el sensacionalismo, la desinformación y la codicia reinantes los aprovechan para arrimar la sardina a su ascua.Tenemos muchos ejemplos de estos casos, desde los muy manidos o más recientes como que beber agua clorada o comer carnes procesadas produce cáncer, hasta otros como los efectos catastróficos de los naufragios de petroleros pasando por las amenazas pandémicas de enfermedades como la gripe aviar o el ébola
  • Caso del Prestige. El 13 de Noviembre de 2002, el petrolero "Prestige" se hundió frente a las costas gallegas causando un terrible impacto en el medio ambiente no solo gallego sino de todos aquellos puntos a los que llegó parte del vertido. En aquellos días se hicieron predicciones como que los efectos durarán más de 25 años, nunca se podrá recuperar el ecosistema, etc. La realidad es que 10 años después de aquel desastre prácticamente no quedaban efectos del mismo.


  • Caso de alertas alimentarias: Caso de la carne procesada. Hace algo más de un mes, la mayoría de los medios de comunicación tuvo entre sus titulares la noticia de que "La OMS alerta del riesgo de cáncer por el consumo de charcutería". Este caso es similar a otro que dice que el consumo de agua clorada produce cáncer. La verdad es que me gustan más afirmaciones como la que publicó en 1.997 Life magazine declarando: "The filtration of drinking water plus the use of chlorine is probably the most significant public health advance of the millennium" (La filtración del agua conjugado con el uso del cloro es probablemente el avance de mayor significado de salud pública del milenio)  o como las que hablan de los beneficios del consumo de carnes rojas.

  • Caso de alertas sanitarias. Con la aparición de los primeros casos de gripe aviar, tanto los medios de comunicación como determinadas organizaciones volvieron a lanzar sus apocalípticas predicciones: amenaza pandémica, millones de muertos, etc.. Exactamente lo mismo se podría comentar de la primera aparición de casos de ébola en Europa y USA. Sin embargo, la gripe aviar no ha sido una de las plagas de Egipto y en cuanto el virus del ébola ha llegado a Europa y USA, enseguida ha empezado a descubrirse que existe tratamiento. Es muy probable que el problema sea que mientras estaba confinado en África el interés por combatirlo era menor.


Con estos ejemplos, quiero llegar a que alguien o algunos nos quieren llegar a convencer de que vivimos en un estado de emergencia tal que tenemos que ser controlados, vigilados y adiestrados en todos y en cada uno de los aspectos y momentos de nuestra vida cotidiana. Además, el miedo y el sensacionalismo venden más que las buenas noticias y en la lucha por las audiencias y la venta de periódicos todo vale.

En temas climáticos. Si en invierno nieva alerta porque nieva y se paran colegios, se restringen los transportes, etc. Si llueve a chuzos, alerta porque llueve y se paran colegios. Si llega una tormenta fuerte con viento, perdón, una ciclogénesis explosiva, entonces parece que llega el día del juicio final, debemos de atrincherarnos en casa con provisiones por si tenemos que estar dos días aislados del mundo. Es curioso, el huracán más importante que ha sufrido Galicia, el “Hortensia” nunca pudo ser una ciclogénesis explosiva; seguro que está tan decepcionado y triste que nunca volverá, como las golondrinas de Bécquer. En verano, si la temperatura supera los 30º el salir de casa es motivo de multa si no se hace vestido de tuareg y con varios litros de agua so pena de quemarse cual churrasco en barbacoa (Dios, quemado y siendo fuente de cáncer a la vez…). La verdad es que en invierno lleva muchos años haciendo frío y con condiciones mucho peores de vida y no ha pasado nada, en esos sitios están acostumbrados a ese clima, es lo que han vivido durante generaciones. Exactamente igual en el caso de las altas temperatura y el calor, donde se llega a temperaturas superiores a los 35º también están acostumbrados, han nacido con ese clima y lo llevan maravillosamente. ¿Llegaremos alguna vez a esto?:  



Y para acabar un somero repaso a algunas de las alertas infundadas que han tenido un inmenso peso en la sociedad, en el comportamiento de los dirigentes y en la exageración de los medios de comunicación. ¿Quién se puede olvidar del famoso “efecto 2000”, que iba a provocar las mayores desgracias conocidas en la historia del Planeta, desde la caída de aviones en pleno vuelo, hasta el fallo global de las comunicaciones? Al final lo de siempre, nada de nada y un pelotazo para las compañías informáticas, sus asesores y  para las consultoras.




En temas de política. Es el caso más reciente, los atentados de París han vuelto a demostrar que a los políticos y medios les interesa mucho más el sensacionalismo que la realidad y los ciudadanos. En España, los medios de comunicación tras un primer día de actuación nefasto (sólo una cadena de televisión cortó su emisión para seguir la actualidad) empezaron a enviar a sus primeros espadas a París para que informaran en directo, con más dolor que fortuna en la mayoría de los casos y pasando de la nada al todo; de no cortar emisiones y seguir con su programación a una sobresaturación y repetición continua de las noticias y las imágenes. Los políticos pues exactamente el mismo comportamiento, pensando en su propio futuro antes que en los hechos y el análisis. Hollande rápidamente instauró el estado de excepción y ordenó bombardeos masivos en Siria. Lo del estado de excepción ya la había dado muchos réditos en el atentado de Charlie Hebdo y es una medida muy popular en casos de pánico generalizado en los cuales, ya lo dijo Joseph Göbbels,  se adopta el Principio de simplificación y del enemigo único: Adoptar una única idea, un único símbolo  e individualizar al adversario en un único enemigo. Además así se pueden realizar determinadas acciones que deberían haberse hecho antes y pueden llevarse a cabo sin mostrar demasiado respeto con leyes existentes. Lo de bombardear el feudo del DAESH es la aplicación de otro principio göbbeliano, el Principio de la transposición: Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”. Realmente,  ¿esos bombardeos han sido efectivos o es un castigo similar al que sufrieron los alemanes cuando se bombardeó Dresde sin otro motivo que la venganza por los bombardeos de Londres? Los belgas, acusados con saña de ser el paraíso yihadista en Europa deciden mantener Bruselas cinco días cerrada sin que se sepa aun cuales han sido los motivos reales, porque no hay noticia de que se haya encontrado alguna bomba colocada ni de que se haya detenido a algún comando con explosivos en el cuerpo o una mochila explosiva a las espaldas, pero así ya han demostrado su compromiso y eficacia. Los rusos, mejor Putin, que aprovechan la coyuntura y bombardean todas las fracciones contrarias al régimen de Bashar al-Asad y de paso se demuestra que el término terrorista es tan ambiguo como lo que combate cada nación en se territorio. Es evidente, que turcos y rusos tienen objetivos muy diferentes. En España, el presidente Rajoy que no sabe si mandar aviones y tropas porque hay elecciones y los envíos de soldados son votos; el que sea el último mono e Europa y occidente, ausente del calendario de giras y visitas del gran líder francés, ahora le preocupa poco, siempre podrá rectificar si gana y apoyarse en alguna resolución a la carta de alguna institución de burócratas financiada por la OCDE. Al final el atentado de París va a servir para que en el mundo occidental se aplique otro principio de la política de Göbbels, Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Es cierto que el tema de los territorios de la antigua Mesopotamia es una crisis importante, que estamos ante un problema de difícil solución pero que, como ya he comentado en otro artículo de este blog, tiene su origen en otras causas y que sólo con la fuerza no se va a resolver. Hay que ir a los orígenes e intentar buscar soluciones dentro de la negociación (aunque evidentemente haya que eliminar a las alimañas y a los que impiden que este problema se pueda solucionar, pero esos no son sólo los que ponen las bombas y ametrallan inocentes, aunque éstos también lo sean). Sería bueno saber porque otros países de la zona están mudos y escondidos cuando muchos de estos movimientos han nacido allí, por ejemplo Arabia Saudita, quizás uno de los mayores culpables de todo el proceso y, que debido a la riqueza que alberga su subsuelo, todo el mundo evita nombrarla no vaya a ser que suba el petróleo.

En resumen, lo que he querido plantear es que vivimos en un estado permanente de sensacionalismo que no deja de ser otro principio de la política de Göbbels, el Principio de la exageración y desfiguración: Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave. ¿Será que al final ganó la guerra?